Un fuerte impulso liberal

JOAQUIN CALOMARDE.-

La sociedad española del 2010 no se parece a la de hace veinte años. El tiempo generacional, que Ortega cifrara en quince años, ha hecho su trabajo y éste se ve con claridad en los cambios electorales, en los modos valorados o no de nuestra vida pública y en las espectativas que las generaciones actuales mantienen y consideran suyas.  España es hoy,pese a su pavorosa crisis global, un país sin dogmas ( menos los auspiciados por los corifeos cercanos al paleoprogresismo progubernamental ).  Sin vigencias sociales y sí con convicciones asentadas.  Lo demás son opiniones sin fundamentar y mucha exageración interesada.

         España ,nuestra nación, no tiene que soportar mayores crispaciones políticas o sociales que las propiciadas por aquellos que ,no presentándose jamás a las elecciones, desbarran cada año como único medio de supervivencia personal; infernan nuestra convivencia.

         Hay que corregir el rumbo de la política económica del Gobierno socialista,qué duda cabe, en aras de volver a aplicar políticas liberales en la acción pública española, en toda ella,no sólo a partir o por mor de un hipotético cambio de gobierno.

         Las políticas liberales asustan sólo a aquellos que no lo son.  Es decir, a los que sobreviven culturalemente cultivando el miedo escénico o la parafernalia de la revolución pendiente.  A los vividores del antifranquismo sociológico; a los ultranacionalistas que no lo son, y a los crispadores profesionales de la sociedad española, incluidos entre estos,y en posición destacado el actual gobierno socialista del señor Zapatero.

         A los demás les benefican las políticas liberales , pues son políticas destinadas a lograr el bienestar de las mayorias.

         No hay que tener miedoalguno a la participación de la sociedad civil en la política española; a la libre discusión de las ideas; a la regeneración del tejido institucional del país; a la flexibilización económica y del mercado; a la libre competencia en todos los órdenes de la vida ( no sólo en la competitividad económica); al logro de una educación de mayor calidad y libertad real para todos; una dignidad y altura de miras colectiva renovada; una cultura no tutelda ni subvencionada por ello por intereses corporativos de grupos de presión , y a una universidad abierta, dialogante,innovadora, prestigiosa e incardinada en las necesidades que de ella exige la sociedad que la financia y sustenta: sólida formación científica e intelectual y foro permanente de debate libre y fructífero.

         Precisamos de un fuerte impulso liberal ( que no puede proporcionar el Sr. Zapatero y no sé si podrá hacerlo el grueso actual del Partido Popular ) en lo que se refiere a la asunción de nuestras responsabilidades colectivas, sí,pero también en la responsabilidad personal e individual.

         La gente debe saber que, si aspira a no tener una vida tutelada por los poderes del Estado, debe ser exigente con la propia responsabilidad. Hay cosas que sólo deben depender de mí.  La exigencia personal es una virtud encomiable.  Y el cumplimiento de los deberes democráticos una necesidad derivada de la propia asunción de nuestros derechos constitucionales, civiles por tanto.  Si esto no se entiende bien, mal puede funcionar en un futuro no lejano, ya lo estamos padeciendo la democracia española.

         Cualquiera debe saber que su vida le pertenece y que la organización de la misma, en primerísimo lugar, es su directa responsabilidad.  Por ello defendemos los liberales un Estado controlado y limitados en sus actuaciones por el Derecho y la Constitución.

         Ese ,y no otro,es o debe ser, el sentido del Estado de Derecho que los españoles nos hemos dado y que constituye, incluyendo su necesaria reforma, la más sólida garantía de nuestro futuro común.

         En definitiva, nuevas políticas, pero sobre todo, el firme compromiso de cada uno, y dela sociedad civil en su conjunto, en la refundación de la nación española. Desde posiciones inequívoca y abiertamente liberales.

         Es la larga tradición liberal, nacida en 1812 en Cádiz, la que nos pedía en el texto de la primera Constitución Liberal de la Europa moderna, ser “justos y benéficos”, la que incardina los mejores vientos de la historia española.  No la desperciemos, ni la malogremos, una vez más de nuevo.

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Una respuesta a “Un fuerte impulso liberal”

  1. pablo #

    Me encanta, ¡Fantástico artículo!

    22 noviembre, 2011 at 15:14

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