Ocho Vacho de Chevecha

 

Que los futbolistas de élite son excepcionales en su quehacer deportivo, no admite discusión. En cuanto a si su manera de entender el deporte, se acoge a los parámetros de aquello que consideraríamos más sano, ya es harina de otro costal. Según el doctor Joan Ramón Barbany, profesor de Fisiología del Ejercicio INEFC de Medicina de la Universidad de Barcelona, los partidillos entre solteros y casados, sí que representan un ejercicio envidiable. Ó aquellos que disputamos entre amiguetes que, más allá de la diversión, representan el paradigma del buen hacer deportivo.

Y por qué, os preguntaréis. Sencillamente porque, este tipo de partidos, acaban indefectiblemente, con una reunión en el bar más próximo, arrimando el morro a la cerveza. El profesor Barbany opina que, el consumo de cerveza después de un encuentro futbolístico, facilita la recuperación de los músculos que muestran síntomas de fatiga. Ello es debido a las propiedades antioxidantes de la deliciosa bebida que, ayudan notablemente, a combatir las agujetas, ya que éstas, son un proceso oxidativo de las fibras musculares.

Llegamos pues a la conclusión que, la tableta de chocolate que Cristiano Ronaldo posee en sus abdominales, atenta contra los cánones de la sanidad. Por el contrario, la clásica barriguita cervecera, es todo un canto al buen cuidado de nuestro cuerpo.

Pensé que nunca dedicaría estas palabras a un médico, salvo que se tratara de una doctora que estuviera cañón, pero allá van: “le quiero doctor Barbany”. Bendita ciencia.

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