JOAQUÍN CALOMARDE.-
Como es sabido LA PEPA era el nombre con el que los españoles doceañistas bautizaron a la Constitución de 1812. La primera Constitución liberal del continente europeo, promulgada en las Cortes de Cádiz el 18 de Marzo de 1812. Es importante resaltar que fue, en efecto, la Constitución Liberal, jurada y abjurada, en repetidas y solemnes ocasiones por el Rey Fernando VII, a la sazón , inquisidor mayor del liberalismo español. Pero , aun así, es la primera Constitución liberal de la Europa Moderna y la hicimos en España, en la bahía de Cádiz.
Los españoles recién salidos de la guerra napoleónica, que ensangrento los campos y la paz diciochesca e ilustrada española ( con Carlos III y Jovellanos) gritaban Viva la Pepa en referencia a la nonata constitución gaditana,mientras el Rey fusilaba liberales , juraba liberalismo y abjuraba por razón realista, y regalista, el día y la noche pertinente y ambos a continuación el uno de la otra, la otra del uno.
Pues bien, en estos momentos de la hora de España, ( que fue,por otro lado el nombre de la revista que en la Valencia republicana publicara y editara Juan Gil-Albert),conviene a mi juicio recordar algunos conceptos que ,desde la gaditana constitución del doce, siempre han aparecido ya como acervo conceptual del conjunto histórico de nuestro constitucionalismo decimonónico ( pese a lo convulso e inestable del mismo ) y del de nuestro siglo XX; es decir, la Constitución republicana de 1931 y la de la restauración democrática y de la Monarquía Parlamentaria de 1978.
El artículo primero de la Constitución de 1812 afirmaba: “ La nación Española es la reunión de todos los españoles de ambos Hemisferios”. Obviamente, y por razones históricas sobradamente conocidas, es la última y la primera vez, desde el punto de vista constitucional, que el vocablo español se hace extensivo al mundo Hispanoamericano, al mundo Hispánico. Hoy ya no permanece ni política ni historicamente igual, claro está, pero sigue siendo nuestro mundo, el que compartimos en común españoles y americanos: el mundo Hispánico.
Repárese en que se define a la nación española como la reunión,la comunión, la conjunción, de todos los españoles. De todos ellos, sin exclusión y sin menosprecio de ninguno . Así se ha seguido definiendo la nación española en todas las Constituciones de España, en todas, hasta nuestros días.
Y quisiera,por lo que luego diré, traer a colación el artículo sexto del texto gaditano: “ El amor a la patria- se dice en él – es una de las principales obligaciones de los españoles , y asimismo el ser justos y benéficos”. Recordemos que estamos leyendo el texto de 1812. Y en él se hace una apelación directa al patriotismo y a la justicia benéfica que debe guiar el comportamiento patrio.
Pues bien, ese concepto de patria, lugar de encuentro de todos los españoles, se alarga sin cambios en toda nuestra historia Constitucional, y queda así recogido en la idea de la nación española que abre, fundamenta y arbitra la arquitectura constitucional de 1978. España ,patria común e indivisible de todos los españoles. O sea, Viva la Pepa.
Ser justos y benéficos, en plural, lo que hoy entenderíamos como solidarios entre todos y todas las nacionalidades y regiones de la nación española , que es como lo ve y dispone el texto constitucional de 1978. No puede haber ,por tanto, desigualdad constitucional ni en lo tocante a los derechos y libertades, deberes incluidos, del conjun to del pueblo español ( único sujeto de la soberanía nacional, según establece y determina nuestra Constitución) ni en lo que se refiere a la organización terrritorial de España , tal y como ésta queda establecida en el Título VIII de nuestra carta Magna. En otras palabras, ninguna autonomía española, sustentada , amparada y legitimada por la preexistencia del texto constitucional, puede otorgarse derechos diferentes y privilegios especiales sin atentar gravemente contra la norma constitucional.
De eso tendríamos que estar hablando en España, de la forma moderna y siglo XXI de ser justos y benéficos, liberales y doceañistas,herederos de todo y de todos, de la historia entera de nuestro constitucionalismo, con sus luces, c on sus sombras, con sus errores,pero tambíen, a qué negarlo, con la afirmación continuada de la historia de España y de su concepto de nación y patria. Repito, en todos nuestros textos constitucionales desde 1812 hasta la actualidad.
Ortega decía que él no era moderno ( en clara alusión a la Restauración canovista de 1876 ) pero sí “ muy siglo XX”. Eso tendríamos que hacer los españoles con todos aquellos que intentan de uno u otro modo quebrar o cuestionar nuestra convivencia histórica: recordarles que yerran porque nuestro país, legítimamente, aspira a ser “muy siglo XXI”, y con ello quiere huír de la horda y la tribu, de la zarabanda de las patrias, de la implosión del nacionalismo y , por el contrario, aspira a la concordia y convivencia constitucionales, a la solidaridad entre todos los españoles, entre todas y cada una de las nacionalidades y regiones de España, patria común de todos nosotros, historia compartida, y realidad plural y abierta: la España del siglo XXI, constitucional, democrática, europea, plenamente occidental y con el afán de continuar unida, con sentido común, con legitimidad social ,política e histórica y con una lengua y una cultura común plenamente compatible con el resto de lenguas españolas, definidas como tales, y por primera vez en nuestra historia constitucional, en el artículo tercero de nuestra Carta Magna.
No tenemos otro futuro entre las manos que el de todos compartido y en libertad. Estoy profundamente persuadido de que así lo entienden, cada día más y mejor, la mayoría de los españoles. Y esto es lo que algunos, entre los que obviamente me encuentro,no tenemos reparo alguno en defender democráticamente.








