PATRICIA MARTÍNEZ.-
Desde hace varios días los vallisoletanos que pasean por la monumental plaza de San Pablo de la capital castellana observan que una lona azul intenta tapar parte de la fachada del Palacio Real, lo que actualmente es la sede de la Capitanía General de la VII Región Militar, por lo tanto perteneciente al Ministerio de Defensa.
Una plataforma elevadora permite que varios operarios trabajen bajo la lona. Ningún cartel explica qué clase de trabajos son los que se están llevando a cabo, ni la empresa concesionaria que pone en marcha el proyecto. Recordemos que es un edificio público y por lo tanto la obra esta pagada con nuestros impuestos.
Además de publico, se trata de un edificio histórico. Y muy histórico. Construido a principios del siglo XVI, fue residencia oficial de los reyes de España durante el periodo en que la corte se asentó en Valladolid, entre 1601 y 1606, y residencia temporal de reyes hasta el siglo XIX.
El ciudadano de Valladolid podría pensar que se trata de un trabajo de restauración. Pero, ¿por qué bajo una lona? ¿ por qué tanto secretismo?
Al colocarnos justo debajo de la plataforma elevadora (las medidas de seguridad son nulas) contemplamos cómo hay un hueco donde antes se encontraba el escudo de España con el Águila de San Juan.
Cuando la obra termine, las autoridades dirán (aunque pongo en duda que se dignen a dar una explicación) que se han limitado a retirar un símbolo franquista. La Ley de Memoria Histórica lo requiere. Resulta una paradoja que una ley denominada asi tenga como objetivo borrar y hacernos olvidar parte de nuestra historia.
Nos harán creer que el Águila de San Juan es un símbolo preconstitucional. Sin embargo, en el encabezado del primer ejemplar de la Constitución de 1978 aparece este escudo. De hecho, no fue retirado hasta 1982. Aparecía incluso en los reversos de las pesetas conmemorativas del Mundial 82. De preconstitucional no tiene nada, ya que convivió cuatro años con la Constitución.
Dirán que es un símbolo franquista que no cabe en nuestra sociedad democrática. Pero también es el escudo histórico de España desde los Reyes Católicos, muy franquistas ellos.
Mientras tanto, justo enfrente del Palacio Real, en la Iglesia de San Pablo, otro Aguila de San Juan, presidiendo la fachada plateresca de cinco siglos de antigüedad, contempla impasible la escena.
Como quedó reflejado en el famoso ‘1984’ de Orwell, una de las más efectivas medidas para someter a un pueblo es borrarle su historia.









