La Caridad empieza por uno mismo

ANTONIO RAMIREZ.-

O al menos eso deben pensar los políticos socialistas españoles, a juzgar por la opulencia de la que gustan rodearse. Sabíamos del lujoso ático que Pepiño Blanco se hizo construir en primera línea de playa, vulnerando la Ley de Costas promulgada por el gobierno que él mismo representa. Hemos conocido también de las cuantiosas propiedades inmobiliarias que, el Presidente del Congreso, José Bono, atesora en su zurrón sin fondo. Tampoco ha pasado desapercibido el montante total de los sueldos de Leire Pajín, que incluso ha llegado a afirmar que, ser socialista, no implica no poder hacer dinero. Manuel Chaves, antes de saber que su destino era Madrid, ya se había encargado de habilitar el Palacio de San Telmo con toda suerte de lujos, para de esta forma, encontrar el confort necesario que le permitiera llevar a cabo su gestión en la Junta de Andalucía. Otros altos cargos socialistas y sindicales, también han acumulado patrimonio y dividendos, con carísimos planes de pensiones, propiedades varias, vestidores poblados ó lujosos autos. Asimismo, es frecuente ver a estos dirigentes de la izquierda española, alternando en exclusivísimas fiestas, cenando en onerosos restaurantes ó disfrutando de sus periodos vacacionales, en destinos dignos del paladar de los más acaudalados magnates del planeta (siento carecer de información sobre los magnates interplanetarios, con la que poder comparar).

Desde hace unos días, hemos leído informaciones acerca de una propiedad valorada en 600.000 euros que, Carmen Chacón y su esposo, poseen en la caribeña República Dominicana. Desafortunadamente, la vivienda en cuestión, al parecer, carece del suficiente espacio y las imprescindibles comodidades, para albergar en las temporadas de asueto, a tan magna pareja. Por ello, han decidido que, lo más ajustado a sus necesidades, es vender dicha propiedad, para así poder afrontar el pago de 1,3 millones de euros, que les solicitan por una vivienda en primera línea de playa. Por supuesto, el nuevo refugio de los tortolitos, es mucho más espacioso y apropiado a su elevado rango.

Todos aquellos que conocimos la Rusia anterior a la caída del Muro, ya teníamos referencia del gusto de la izquierda, por la pompa y el boato. Mientras el pueblo ruso malvivía (eso sí, muy igualitariamente), la clase política del partido único que formaba el Politik Buró, se daba al caviar y la buena vida con auténtica fruición. Autócratas de países sudamericanos, marcados por el signo de la revolución popular y socialista, tampoco han optado por predicar con el ejemplo, y se han entregado a las bondades del capitalismo y de la propiedad privada, aunque los ciudadanos sobre los que rigen, pasen grandes penurias.

En España, incluso actores, cantantes y pseudo intelectuales, que preconizan las bondades de las políticas sociales de la izquierda, no han podido evitar hacerse con propiedades muy costosas, en los mejores barrios de la capital. Hablan y no terminan sobre la precaria situación de la juventud, la desigualdad social, el apoyo a los más desfavorecidos, las nobles causas a defender, etc. Pero todo ello lo hacen, desde el cobro de cánones ilegales, subvenciones de políticos amigos, altísimos cachés televisivos y, en definitiva, desde la torre de marfil que se han ido construyendo, siendo siempre fieles a la mano que les da de comer. Antes ó después, cuando aprecien que su mecenas está próximo a la caída, abandonarán el barco, y buscarán refugio en el próximo presidente, para evitar que se les acabe la mamandurria. Ejemplos de defensores a ultranza de ZP que, ahora, comienzan a alzar voces críticas contra su gestión, hay unos cuantos. A la caída del líder, se vanagloriarán de su independencia intelectual, sacando a relucir precisamente, las críticas que empiezan a emitir, y que, por justas, debían haber esgrimido, desde hace muchísimo tiempo.

Y es que, no hay como tener el riñón bien cubierto, para defender los principios del socialismo. Esa utopía idílica según la cual, todos los hombres (y mujeres, no vaya a ser que Bibiana Aído la tome conmigo) somos iguales, y tenemos el mismo derecho a una vida, trabajo y vivienda dignos. Al parecer, también todos seríamos iguales ante la ley, y a nadie asombraría que, jueces con mechones canos, fueran juzgados al cernirse sobre ellos, la alargada sombra del delito. Pero todo ello no deja de ser un bonito sueño. Los jueces son promocionados a dedo en función de su inclinación política; los derechos individuales de los ciudadanos (comenzando por la libertad de expresión), son cercenados en aras del mantenimiento del pensamiento único; la libertad de culto es pisoteada, por mostrarse crítica ante la ausencia de valores que adorna al ejecutivo; el pueblo es condenado a la miseria, para poder pagar las deudas contraídas con los apoyos puntuales de terceros, que sirven para mantener el chiringuito en pie; y todo ello, desde la perspectiva de una lujosa vivienda, adosada a las soleadas playas caribeñas de la República Dominicana.

Defender los idealistas principios de la izquierda, está muy bien. Hacerlo desde la alforja repleta, no. Puede resultar cómodo, popular, “progre” ó “guay”, pero desde luego, se antoja poco ético. Y menos aún cuando, estos privilegiados, se quejan amargamente, cada vez que, debido a las circunstancias, se les exige un mayor esfuerzo que al resto, para mantener la buena salud económica del país. Es entonces cuando montan en cólera, y retiran los apoyos que tan gustosamente dieron, a sus benefactores anteriores, acusándoles de venderse al sistema capitalista.

Porque que nadie olvide que, los males del país, siempre se deberán a la derecha, la Iglesia católica, Aznar, Franco, el sistema financiero, la patronal, el capitalismo feroz y demás mandangas. Nunca la izquierda tuvo culpa de nada. Los cuatro millones y medio de parados, son fruto de la errática política del gobierno Aznar, combinada con la gran burbuja financiera internacional. Los empleos precarios son la consecuencia de una tenebrosa casta empresarial, que sólo busca su enriquecimiento a costa del pobre obrero. El auge de los movimientos radicales islámicos, tiene que ver con nuestra presencia en Irak. El terrorismo de ETA perdura, por la cerrazón de Aznar a realizar concesiones. Las tensiones secesionistas de determinadas comunidades autónomas, se derivan de la falta de sensibilidad del anterior ejecutivo, ante la diferenciación de las distintas nacionalidades que conforman España. El cambio climático y la contaminación medioambiental, son el legado del Prestige y de Bush. Y así con todo.

¿Algún día el pueblo español dejará de tragarse tanta monserga? ¿Seguirán colando las excusas mientras, quien las esgrime, sigue disfrutando de sueldos astronómicos, vacaciones caribeñas, suntuosas viviendas y coches oficiales? Me temo que sí. El hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra. Y el español, que tiende a presumir de ser más que los demás, lo hace tres, cuatro, cinco veces…

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

Ningún comentario hasta ahora.

Comenta